Para la frustración de muchas mujeres infértiles, las revistas siempre parecen estar llenas de fotografías de celebridades embarazadas (maduras) que se ven glamorosas con su bulto. La cruda realidad es que cada año que pasa a partir de los 40 años, la probabilidad de quedar embarazada disminuye naturalmente. La Madre Naturaleza está jugando una mano cruel, ya que este es el momento en nuestras vidas en que se han cumplido las metas profesionales, las finanzas son cómodas, y nuestras relaciones son lo suficientemente maduras para hacer frente a las demandas de la paternidad. Si vives en España y quierer donar ovulos en malaga te recomiendo esta clínica

Los estudios muestran que aunque la ovulación todavía ocurre en mujeres mayores de 40 años, el problema es la calidad del óvulo a esta edad. Las mujeres nacen con un número finito de óvulos y no se crean nuevos después del nacimiento. Esto significa que estos huevos han existido durante más de 40 años. Los análisis de los óvulos en mujeres de edad avanzada con bastante frecuencia revelan un número anormal de cromosomas. Por ejemplo, puede haber un cromosoma extra o uno menos de lo esperado. Cuando un óvulo anormal se encuentra con un espermatozoide normal, el embrión creado a partir de esta unión contendrá un número incorrecto de cromosomas. Por ejemplo, la trisomía 21 (síndrome de Down) suele ser el resultado de que el óvulo tenga dos copias del cromosoma 21 en lugar de una sola. Esto da como resultado tres copias en total cuando el espermatozoide y el óvulo se unen. La mayoría de las veces, estos embriones anormales dejan de desarrollarse mucho antes de que se establezca un embarazo, es decir, antes de que se pueda realizar una prueba de embarazo.

Se cree que un componente interno esencial en el huevo – el huso – es el culpable de tales anormalidades. El huso es responsable de organizar los cromosomas en pares para permitir la separación. Las investigaciones muestran que la probabilidad de que el huso se comporte mal aumenta con la edad.

La buena noticia es que es poco probable que cada óvulo sea anormal y es de esperar que eventualmente se produzca un embarazo natural. El tratamiento de FIV proporciona una serie de técnicas que pueden analizar los embriones antes de que vuelvan a ser transferidos al útero. Por ejemplo, la detección de aneuploidías permite a los embriólogos ver qué embriones son genéticamente anormales. En esta técnica, a un embrión de día 3 o a veces a un embrión en estadio de blastocisto se le extraen 1 ó 2 células y se analiza su componente genético para detectar anomalías. Si se descubre que estas células son anormales, los embriones de los que proceden las células no se transferirán de nuevo al útero. Mediante la extracción de embriones anormales de esta manera es posible aumentar la posibilidad de un embarazo normal.